¿Por Qué se Suele Perder la Mayor Parte del Peso Durante la Primera Semana de una Dieta Hipocalórica?
Fecha: 24/12/07
Si empezamos una dieta con un déficit calórico importante de, digamos, 1000 Calorías/día, lo normal será que tardemos 3,5 días en perder 1/2 kg de grasa corporal.
Sin embargo, durante los primeros días de la dieta, la pérdida de peso puede ser más rápida, y es posible que incluso consigamos perder de 1,5 a 1,8 kg.
Una gran parte de esta pérdida de peso se debería probablemente a una disminución de los niveles de hidratos de carbono contenidos en las reservas de agua corporal. Cuando restringimos la íngesta de alimentos, nuestro cuerpo acude a sus reservas para cubrir sus necesidades energéticas.
Estas reservas son los almacenamientos de grasas e hidratos de carbono, pero una gran parte de los hidratos de carbono almacenados en forma de glúcogeno muscular y hepático podría tardar varios días en agotarse.
Como cada gramo de glucógeno va acompañado de 3 g de agua, se puede producir una pérdida de peso significativa.
Por ejemplo, 300 g de glucógeno, acompañados de los respectivos 900 g de agua, constituirían una pérdida de 1200 g, es decir, 1,2 kg.
Durante los primeros días de una dieta baja en Calorías, aproximadamente un 70% del peso perdido es agua, alrededor del 25% procede de las reservas de grasa corporal, y el 5% restante, del tejido proteico.
Sería necesario mencionar el hecho de que la pérdida de proteínas va asimismo acompañada de agua en una proporción de 4 a 5 g de agua por cada gramo de proteínas.
Como veremos más adelante, las dietas muy bajas en Calorías pueden provocar grandes pérdidas de proteínas.
Si quisiéramos perder la máxima cantidad de peso en un período de dos a tres días, la restricción de agua nos ayudaría a perder todavía más peso.
Sin embargo, esta práctica no es aconsejable, porque lo único que conseguiríamos es reducir nuestro nivel de agua corporal, que volvería a la normalidad en cuanto reanudáramos la ingesta de agua habitual.
Y todavía queda un punto más que aclarar, en relación con el agua corporal. Al finalizar la dieta, si volvemos a una dieta normal para mantener el peso conseguido, puede que experimentemos un rápido aumento de 1 a 2 kg de peso.
Esto puede significar que nuestras reservas de glucógeno están siendo reabastecidas junto con la correspondiente agua que las acompañan.
Hay que tener en cuenta que las fluctuaciones más o menos significativas, del orden de 1 a 2 kg en el peso diario, no se deben a cambios rápidos de grasa o masa magra corporal, sino que principalmente se producen a causa de cambios de los niveles del agua corporal que acompañan a las pérdidas de hidratos de carbono y proteínas.
Si tienes alguna idea interesante que compartir, o quieres un poco de consejo o ayuda puedes utilizar la sección de comentarios. Responderé a tus preguntas y comentarios rápidamente.
Sin embargo, durante los primeros días de la dieta, la pérdida de peso puede ser más rápida, y es posible que incluso consigamos perder de 1,5 a 1,8 kg.
Una gran parte de esta pérdida de peso se debería probablemente a una disminución de los niveles de hidratos de carbono contenidos en las reservas de agua corporal. Cuando restringimos la íngesta de alimentos, nuestro cuerpo acude a sus reservas para cubrir sus necesidades energéticas.
Estas reservas son los almacenamientos de grasas e hidratos de carbono, pero una gran parte de los hidratos de carbono almacenados en forma de glúcogeno muscular y hepático podría tardar varios días en agotarse.
Como cada gramo de glucógeno va acompañado de 3 g de agua, se puede producir una pérdida de peso significativa.
Por ejemplo, 300 g de glucógeno, acompañados de los respectivos 900 g de agua, constituirían una pérdida de 1200 g, es decir, 1,2 kg.
Durante los primeros días de una dieta baja en Calorías, aproximadamente un 70% del peso perdido es agua, alrededor del 25% procede de las reservas de grasa corporal, y el 5% restante, del tejido proteico.
Sería necesario mencionar el hecho de que la pérdida de proteínas va asimismo acompañada de agua en una proporción de 4 a 5 g de agua por cada gramo de proteínas.
Como veremos más adelante, las dietas muy bajas en Calorías pueden provocar grandes pérdidas de proteínas.
Si quisiéramos perder la máxima cantidad de peso en un período de dos a tres días, la restricción de agua nos ayudaría a perder todavía más peso.
Sin embargo, esta práctica no es aconsejable, porque lo único que conseguiríamos es reducir nuestro nivel de agua corporal, que volvería a la normalidad en cuanto reanudáramos la ingesta de agua habitual.
Y todavía queda un punto más que aclarar, en relación con el agua corporal. Al finalizar la dieta, si volvemos a una dieta normal para mantener el peso conseguido, puede que experimentemos un rápido aumento de 1 a 2 kg de peso.
Esto puede significar que nuestras reservas de glucógeno están siendo reabastecidas junto con la correspondiente agua que las acompañan.
Hay que tener en cuenta que las fluctuaciones más o menos significativas, del orden de 1 a 2 kg en el peso diario, no se deben a cambios rápidos de grasa o masa magra corporal, sino que principalmente se producen a causa de cambios de los niveles del agua corporal que acompañan a las pérdidas de hidratos de carbono y proteínas.
Si tienes alguna idea interesante que compartir, o quieres un poco de consejo o ayuda puedes utilizar la sección de comentarios. Responderé a tus preguntas y comentarios rápidamente.





Rebeca escribió: