Si quieres mejorar tu físico, perder peso y ponerte en forma de una vez por todas sabiendo que dieta y qué comer antes y después del ejercicio o sesión de entrenamiento y enterarte de muchos más consejos sigue leyendo...

La mayoría de las dietas se limitan a determinar las cantidades de proteínas y de carbohidratos que debéis consumir de acuerdo con vuestros fines. En esencia, estos programas nutricionales enseñan el principio de equilibrio calórico.

Si deseáis perder peso, tendréis que ingerir menos calorías de las que el organismo quema. Si, por el contrario, pretendéis ganar kilos, tenéis que aumentar vuestro aporte calórico diario.
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Asimismo, también os aconsejan sobre cómo conseguir la correcta combinación de las proporciones de proteínas y de carbohidratos en función de lo que estéis buscando: perder grasa, aumentar la masa, fortalecer el físico o dotarlo de resistencia.

Toda esta información es correcta, pero si escogéis bien los momentos para consumir los carbohidratos, las proteínas y las grasas, si coméis carbohidratos en una ocasión ideal para ingerir proteínas, frenaréis el crecimiento muscular y fomentaréis el acopio de grasa, justo lo contrario de lo que esperabais conseguir.

En este contexto, si os habéis dedicado a ingerir pocas calorías para perder peso y habéis respetado los porcentajes calculados de los nutrientes, pero habéis tomado proteínas cuando el cuerpo necesitaba carbohidratos, o sea, justo después del entrenamiento, perderéis grasa y también músculo. En este caso, puede decirse que habéis alcanzado vuestro objetivo de perder peso.

El único inconveniente es la reducción del tamaño muscular con la que no habíais contado. Perder peso o ganarlo no es tan significativo como la manera de conseguirlo y la cantidad de grasa respecto a la masa corporal limpia que se elimina o se acumula.

Es muy importante saber elegir correctamente momento propicio para consumir ciertos alimentos. Sí aprendéis a manipular vuestro sistema, lograréis mayores avances aplicando el mismo esfuerzo. Seréis capaces de saber qué comer a fin reducir la liberación de cortisol (que destruye el tejido muscular), acelerar la producción hormonal para el desarrollo), quemar grasa e incrementar el nivel de energía. Todas estas acciones, de multiplicar los beneficios, harán que aparezcan mucho antes mucho antes, en comparación con lo que hubieran tardado si hubierais seguido la dieta lo que hacíais en realidad.

El cuerpo está programado para perder o ganar grasa y músculo en momentos concretos del día, así que averiguad de ellos son los adecuados para consumir según qué nutrientes y lograréis mejorar vuestros resultados, ¡¡adelgazar mucho más rápido!! por ejemplo.

No sólo debéis concentraros en detectar la mejor ocasión para ingerir los alimentos. También resulta imprescindible entender que el tipo de proteínas, carbohidratos o grasas que consumáis en un instante concreto puede ser el detalle que marque la gran diferencia. En artículos anteriores, expliqué el índice glucémico, que se refiere a la velocidad con la que el sistema absorbe ciertos carbohidratos. En ocasiones, es más conveniente comer los de menor índice glucémico.

Y lo mismo ocurre con las proteínas y las grasas. Hay determinadas situaciones en las que es mejor comer un tipo de alimento y prescindir del otro. Saber cuándo tenéis que elegir un nutriente específico entre los demás os permitirá obtener beneficios sustanciales.

El primer instante del día en el que es indispensable comer es el que tiene lugar justo antes del entrenamiento, ya que éste exige que el cuerpo utilice más energía de la que emplea el resto del día. Asimismo, tanto los procesos anabólicos como los catabólicos se producen durante la práctica de ejercicio. La energía que empleáis en las sesiones proviene de los alimentos previamente ingeridos, o bien de las reservas de nutrientes de vuestra última toma.

El ATP una sustancia que el organismo produce a partir de la transformación de las moléculas orgánicas complejas en moléculas sencillas. Así pues, el sistema desglosa los carbohidratos y los convierte en glucógeno, del mismo modo que descompone las proteínas en sus unidades básicas, los aminoácidos. Los lípidos también sufren esta transformación. Este fenómeno corresponde a un proceso catabólico.

Otros de los que emergen durante el entrenamiento son la liberación de cortisol, la aceleración del metabolismo y la pérdida de agua. Entre los procesos anbólicos presentes durante el ejercicio se encuentran el aumento del flujo sanguíneo hacia los músculos, la activación de la producción hormonal y la disminución de las concentraciones insulínicas.

De ello se deduce que consumir proteínas y carbohidratos justo antes del ejercicio físico reviste una importancia capital. Algunos expertos sugieren tomar suplementos ricos en proteínas o en carbohidratos durante la sesión.

Cuántas veces habré escuchado a la gente decir que no quieren comer nada antes de machacar su cuerpo porque tienen miedo de que les siente mal... Lo único que consiguen con el estómago vacío es fomentar el catabolismo. Comer inmediatamente antes de entrenar puede estimular los procesos anabólicos y evitar la aparición de los catabólicos.

Si tomáis proteínas y carbohidratos entonces, no sólo lograréis que la sangre fluya mejor por los músculos, sino que, además, permitiréis que reciban toda la glucosa y los aminoácidos que necesitan. Este hábito nutricional fomenta un equilibrio proteico (nitrógeno y aminoácidos) positivo e impide que se agoten las reservas de glucógeno.

Los aminoácidos y la glucosa, aparte de sus efectos sobre las proteínas musculares y sobre el glucógeno, también pueden disminuir las concentraciones de cortisol en sangre. Por otro lado, la ingesta de estos suplementos mantendrá el organismo hidratado (porque se consumen con agua). Como podéis apreciar, basta con resaltar un proceso anabólico para hacer picadillo a los cuatro procesos catabólicos explicados. ¿No es para llorar de la emoción?

Parte 2 del artículo sobre ¿Cómo Mejorar tu Físico y Perder Peso a la Vez?