Es todavía común que las mujeres que se interesan por acudir a un gimnasio para ponerse en forma, manifiesten su preocupación e incluso su miedo a muscularse.

Todavía son muchas las que creen que por hacer ejercicios con pesas sus músculos van a desarrollarse de noche a la mañana y se van a convertir en algo así como la versión femenina de Arnol Schwarzenegger. Nada más lejos de la realidad.

Eso forma parte de la desinformación y bulos que corren acerca del entrenamiento con pesas. El simple hecho de entrenar con pesas no desarrolla necesariamente los músculos. La hipertrofia muscular es un proceso complejo dependiente de diversos factores, hormonales, dietéticos y de entrenamiento.

Lo podríamos resumir diciendo que el crecimiento muscular es un proceso fundamentalmente químico a nivel celular y que si no se dan las circunstancias idóneas la hipertrofia no se produce, o apenas, por mucho ejercicio con pesas que se haga.
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Yo diría además, que las mujeres temen a muscularse porque asocian ese hecho a la pérdida de feminidad y este es otro concepto más que discutible.

A lo largo de la historia los conceptos o estéticos femeninos han ido cambiando por la sociedad incluso de forma radical. Las mujeres se han ido adaptando como camaleones, forzadas a dar la imagen que los medios propugnan e invariablemente a no dejar de proyectar una supuesta feminidad aliada a una cierta fragilidad. Por algo es el sexo débil, supuestamente.

Una mujer fuerte era una imagen incorrecta, en contra de los cánones establecidos y esa idea ha arraigado tanto entre las mujeres que la simple idea de exhibir un poco de músculo las aterroriza pues eso es asociado con falta de feminidad y la pérdida de su propia identidad como mujer.

Los tiempos afortunadamente han cambiado y los cánones de la belleza femenina también. Sí, incluso las "tops models" entrenan regularmente con pesas para mantener su tono muscular.

Hoy el tejido flácido ya no es sinónimo de feminidad ni bandera de herotismo. La mujer de hoy debe poseer unos niveles razonablemente bajos de grasa corporal y una cierta tonicidad muscular.

En nuestro días priman los cuerpos tonificados, de curvas voluptuosas pero de tejidos firmes y tersos, es decir, muscularmente trabajados. El músculo es músculo tanto en el hombre como en la mujer, pero existen ciertas diferencias cualitativas.

El crecimiento y dureza muscular dependen fundamentalmente del factor hormonal, siendo la testosterona la responsable de inducir su hipertrofia, dureza y aspecto. Esta hormona circula generosamente en el metabolismo masculino pero no en el femenino, siendo esta la responsable de casi todos los rasgos masculinos desde la agresividad, la voz gruesa, el vello corporal y la fuerza y musculatura. La mujer posee niveles ínfimos de testosterona por tanto no debe temer ninguno de esos rasgos.

El segundo factor más importante en el proceso de la hipertrofia muscular es la alimentación. Para desarrollar los músculos se necesita material con que hacerlo, es decir, nutrientes con los que crear nuevo tejido muscular, porque aunque la testosterona cree el ambiente químico óptimo para que las células musculares se desarrollen, estas necesitan material con que hacerlo y ese material se llama aminoácidos que son a su vez extraídos de las proteínas de la dieta.

Para inducir el crecimiento la dieta se debe ver muy generosamente aumentada en proteínas y calorías ya que de no existir abundancia de nutrientes no se materializará el proceso de síntesis muscular.

El tercer factor en importancia a la hora de estimular el crecimiento de los músculos es el entrenamiento de estos, que deben ser forzados con cargas progresivamente más y más pesadas para obligarlos a adaptarse a ese estímulo mediante la hipertrofia. Tampoco este es un factor sencillo de manipular porque el cuerpo tiene una sorprendente capacidad de adaptación al esfuerzo y se requiere un entrenamiento asiduo y de alta intensidad para hacer reaccionar a los músculos y que estos aumenten su fuerza y tamaño.

Es por tanto un proceso complejo y difícil el que los músculos se desarrollen y de hecho son los propios hombres quienes ya experimentan en si estas dificultades estando, sin embargo, genéticamente predispuestos para que su musculatura reaccione "fácilmente" al entrenamiento con pesas.

La realidad es que son muchos los hombres que se esfuerzan diariamente en los gimnasios, tratando de levantar el máximo peso posible para hacer crecer sus músculos y sólo consiguen, como respuesta a sus incesantes esfuerzos, un tímido crecimiento muy lejos de lo que ellos desearían.

No basta con su índice hormonal normal para lograr una musculatura por encima de la media, se necesitan muchas calorías y muchas proteínas lo cual significa una alimentación "forzada" en nutrientes constructores de músculo y muchas sesiones de entrenamiento, casi torturador, para que ellos consigan aumentar su volumen muscular.

Por consiguiente, ninguna mujer ha de temer realizar ejercicios con pesas y que eso produzca una musculatura inesperadamente exagerada.

Nadie se muscula accidentalmente, sin buscarlo, sin quererlo, sin perseguirlo, ni siquiera los propios hombres.

Como hemos visto es ya bastante difícil lograr que los músculos reaccionen y adquieran mayor tamaño proponiéndoselo y esforzándose por conseguirlo, de manera que es prácticamente imposible que eso suceda simplemente por hacer unos ejercicios con la ayuda de las pesas.

Sin embargo, eso no significa que el entrenamiento con pesas no produzca una respuesta muscular en las mujeres, porque sí que lo hace y sustancial además. El entrenamiento regular con pesas va a contribuir a tonificar los músculos fortaleciéndolos y aportándoles mayor tersura, mejorando su funcionalidad y metabolismo lo cual en consecuencia conducirá a que estos se desprendan del tejido graso que los pudiese envolver.

La musculatura de la mujer por mucho peso que maneje simplemente carece de la química genética para adquirir proporciones semejantes a la de los hombres pero, sí puede adquirir una mejoría significativa en su tamaño, consistencia y apariencia que desde luego en lugar de restarle feminidad va a revolarizarla aportándole mayor seguridad en si misma con un cuerpo mejor tonificado, libre de grasas, de curvas tersas y tejidos limpios.

Ese es el tipo de cuerpo femenino del siglo XXI que ya pisamos y, ese físico se consigue llevando una dieta equilibrada y practicando ejercicio regular, sin olvidar el único ejercicio capaz de moldear a voluntad el cuerpo, el que se realiza con la ayuda de las pesas.

Bueno chicas acudid sin miedo al gimnasio a ejercitar vuestros cuerpos mediante los ejercicios de pesas, con ello mejoraréis vuestra salud y estética corporal, el mítico músculo accidental, es solamente eso, un mito.