Si sois de los que pensáis que la talla L, con el prefijo de tantas X como os apetezca, encaja a la perfección con vuestro estilo de vestir, no tengo mucho más que deciros.

Salvo, claro está, que os sometáis a unos chequeos médicos rutinarios con una periodicidad más o menos frecuente.

Es casi seguro que los factores desencadenantes de la obesidad formarán parte integral de vuestra existencia, y con ellos una multiplicidad de inconvenientes que muchas veces llegarán a superar esa suave calificación para entrar de lleno en el campo de la patología. Aparte de eso, nada peor de que preocuparse.

Si por el contrario formáis parte de esa generación que cada vez más se preocupa de su imagen, y de alcanzar un estado de salud óptimo a través de un ritmo de vida activo y unas pautas nutricionales sanas, seguidme a través de este artículo...

¡Las Pastillas para Adelgazar Más Efectivas del Mundo!
En él encontraréis la solución a un problema que por desgracia cada vez resulta más corriente: la falta de tiempo para organizar mejor vuestra agenda, en la que por supuesto debería tener cabida un espacio diario donde entrenar vuestro cuerpo desde diferentes planos de actuación. Pero esto no siempre resulta tan fácil hacerlo como decirlo, ¿no es así?

LA RAÍZ DEL PROBLEMA

Es posible que seáis de aquellas personas que constantemente han estado a dieta, de las que se puede decir que nacieron con una báscula de cocina bajo el brazo.

Aunque de manera esporádica os deis alguna pequeña satisfacción, ya sea con un ligero sorbete, o unas gotas de leche en el café del desayuno, siempre volvéis a vuestra estricta dieta que de forma habitual se compone de: tostada integral y café solo sin azúcar, por las mañanas; una mini-ensalada vegetal acompañada de un minúscula hamburguesa, o de una empanada de pollo de idénticas dimensiones en el almuerzo; de vez en cuando un yogur a media tarde; y en la cena un par de manzanas, una macedonia de frutas, o cuando el tiempo apremia, algún snack en forma de barrita; o un batido, sustitutivo de comidas, preparado en un santiamén entre la corrección de las notas del despacho y la planificación de la reunión del próximo viernes. Patético, es realmente patético.

Y os entiendo, yo mismo pasé por ello, y no hace tanto tiempo como para no conseguir acordarme con detalle del terrible instante en que cada lunes por la mañana me subía a la báscula con la esperanza de que ésta se hubiera conmovido y mostrara en sus dígitos algún indicio de que "matarse de hambre" servia para algo.

Pero, muy a mi pesar, los 97 kilos seguían ahí. Para mi altura, unos 185 centímetros, tampoco representaba ninguna barbaridad, pero la imagen que reflejaba el espejo al ponerme frente a él, no era la de un triunfador, me sentía terriblemente mal, y el aspecto exterior que perseguía con firmeza seguía ausente.

De mi propia experiencia, y de los conocimientos adquiridos, puedo aseguraron que el hábito de ir recortando las calorías, sin ningún sentido, se convierte muy pronto en una espiral continua, de la que muy pocas veces, por no decir ninguna, encuentras la salida.

Parece lógico pensar que en un principio esta táctica tan restrictiva tiene que proporcionar sus frutos: "Si dejas de comer, tienes que adelgazar". Hasta cierto punto este razonamiento mantiene su validez y, aunque no resulta nada saludable limitar la ingestión de ciertos micronutrientes que sólo podéis obtener a través de los alimentos, en un tiempo más o menos breve conseguís parte de vuestros objetivos.

Pero que sucede cuando sobreviene el primer atolladero, los seis o siete kilos del primer mes, se han convertido en unos escasos gramos cada semana, y ya no parece suficiente: "Habrá que volver a cerrar el grifo", y dais una vuelta más a la rosca eliminando la leche del desayuno, la fruta de media mañana, etc.

No podéis seguir así eternamente, de hacerlo se convertiría en una obsesión, y de ahí a la enfermedad sólo hay un corto paseo.

Os explicaré como funciona vuestro metabolismo. Es el resultado de miles de años de un proceso evolutivo en el que el ser humano, sometido a una aportación alimenticia inconstante, desarrolló una capa interna de tejido adiposo que le proporcionaba energía de reserva para sobrevivir durante esas etapas carenciales.

Si amigos, si, la grasa es algo más que una fea costumbre, es una absoluta necesidad, sin ella no tendríais la más mínima posibilidad de sobrevivir en épocas de penuria. Y luchar contra ello es algo que no podéis, ni debéis hacer.

El instinto de supervivencia genera unos mecanismos de adaptación, a través del propio organismo, que son los que se encargan de disminuir el ritmo metabólico basal cada vez que se produce una reducción prolongada de las calorías habituales que ingerís.

Quiero decir con ello, que cada vez que aportáis una menor cuantía de alimentos, con un valor energético más reducido, vuestro propio metabolismo se autorregula a la baja y consigue hacer disminuir el gasto calórico, que en otras circunstancias podría ser considerado normal.

Queda claro pues, que se trata de un delicado asunto de equilibrio entre los dos platos de una balanza. Por un lado las calorías ingeridas, y por otro las utilizarlas en los diferentes procesos o actividades.

En el primer supuesto ya habéis visto que esa ingestión se puede ir reduciendo, pero que ese proceso tiene un límite obvio por razones de salud, pero... ¿qué me decís del otro plato de la balanza, el del gasto?

Ahí tenéis la llave que os abrirá la puerta hacia la consecución de un físico más esbelto y proporcionado: dieta sí, pero acompañada de una correcta planificación del entrenamiento muscular y aeróbico, y como colofón un auténtico ingenio de la nutrición científica.

Todo un método que vamos a desarrollar en 5 SENCILLOS PASOS:

PASO 1. ** LIMPIAR VUESTRA ALIMENTACIÓN **

Lo primero que debéis hacer es erradicar de vuestra dieta, todo aquello que de un modo u otro va a ser capaz de desequilibrar vuestro propósito: grasas saturadas, lácteos enteros, azúcares sencillos, hidratos refinados, frutos secos como los dátiles, los higos, las uvas...

En definitiva cualquier alimento con un elevado contenido calórico, que no mantenga una proporción adecuada con su valor nutritivo.

Lo segundo establecer un total energético diario en base a vuestras necesidades básales (mínimo para mantener las funciones vitales en estado de reposo), a las que deberéis añadir las derivadas de vuestra ocupación cotidiana.

De esa cifra descontad unas 250 o 300 calorías diarias, para situar la balanza calórica en déficit, y el resultado deberéis repartirlo en seis comidas diarias, en función del propio horario. Tened en cuenta ir aumentando la cantidad de proteína a medida que transcurre el día, y haced lo contrario con los hidratos de carbono.

La ingestión de grasa limitadla a la que provenga de los alimentos proteínicos ya incluidos, y del aceite de oliva, maíz, girasol, o de semillas de lino prensadas.

El desayuno tiene que ser una de las ingestas más abundantes del día, con un elevado índice de glúcidos complejos y una moderada cantidad de proteína. A partir de aquí, el contenido energético de las sucesivas comidas debe ir en descenso, estabilizándose a partir de media tarde, y con un ligero incremento en la cena. Todo ello en relación a una tarde más larga, y a la posibilidad de incluir algún tipo de actividad física en ese mismo período.

Pongamos por ejemplo que vuestro metabolismo absoluto se sitúa alrededor de las 1800 calorías, una vez descontadas las 250 o 300 de rigor. Repartidlas del siguiente modo: 400 en el desayuno, 350 a media mañana, 350 en el almuerzo, dos tentempiés de 200 calorías durante la tarde, y 300 en la cena. Eso es todo.

Buscad las fuentes proteínicas más limpias, como el pollo, el pavo, el pescado, las claras de huevo, algo de carne roja (solomillo mejor) y si tomáis algún derivado lácteo que sea desnatado. Los hidratos obtenedlos de los cereales, el arroz, los tubérculos, la pasta... a ser posible sin refinar. Algo de verdura y hortalizas a diario, y muy poca fruta.

Nunca, bajo ningún pretexto, mantengáis una ingestión calórica por debajo de vuestras necesidades mínimas, ello pondrá en alerta los famosos mecanismos de adaptación y nos obligaría a entrar más tarde en fases de corrección y con ello no adelgazar.

Seguid con las pautas marcarlas, y si veis que la báscula se detiene, y detenerse quiere decir NO MOVERSE durante unos días, podéis reducir 200 o 250 calorías del total energético diario, siempre y cuando sigáis estando por encima del índice metabólico banal.

No esperéis pérdidas espectaculares, 350 o 400 gramos semanales es todo un éxito. Podéis contemplar la posibilidad de aumentar la actividad cotidiana, ir al trabajo andando, no uséis el ascensor, salid a pasear en bicicleta los domingos, jugad con vuestros hijos....

Si con todo ello observáis que la báscula se ha vuelto a detener durante dos semanas o más, es el momento de plantearse iniciar la segunda fase del plan.

PASO 2. ** INTRODUCIR EL EJERCICIO DE TIPO AERÓBICO PARA ADELGAZAR **

Llegados a este punto, es cuando vamos a aplicar de veras el principio de incrementar sólo uno de los platos de la balanza, el del gasto.

En lugar de volver a reducir esas 250 o 300 calorías de la dieta, vamos a preocuparnos de quemar esa misma cantidad mediante el ejercicio físico de tipo aeróbico o cardiovascular.

Os propongo algo sencillo. Durante las dos primeras semanas, preocuparos de iniciar este tipo de actividad con 15 o 20 minutos de bicicleta estática en el propio domicilio; o saliendo a pasear por los aledaños de vuestra casa, no de tiendas, sino a caminar a un ritmo medianamente rápido, sin necesidad de echarse a correr.

A ser posible lo haréis siempre por las mañanas en ayunas, y con tres sesiones semanales tendréis bastante de momento.

Seguid controlando la báscula, ésta deberá ir descendiendo, cuando vuelva a detenerse, añadid tres sesiones más de aeróbicos de duración similar. Y si vuelve a suceder, incrementad las mismas sesiones a 30 o 40 minutos cada una.

Ahora será mejor que empecéis a preocuparos del ritmo cardíaco máximo, os lo explicaré: está demostrado que el ejercicio aeróbico ejecutado en períodos cortos de elevada intensidad, utiliza como combustible el glucógeno hepático y muscular, y el de larga duración pero de moderada intensidad emplea la grasa como material energético de combustión. Así pues necesitáis trabajar 40 o 45 minutos al 60% de vuestras pulsaciones máximas.

Para calcular este nivel, restad vuestra edad de 220, y al resultado aplicadle ese 60%, la cifra resultante serán las pulsaciones que debéis mantener para prolongar el ejercicio y usar la grasa como combustible.

Si habéis hecho bien la dieta, y estáis en una frecuencia de seis sesiones semanales de ejercicio aeróbico de 45 minutos de duración, todo tiene que ir rodado. Si aún no estuvierais contentos con los resultados, cosa harto posible ya que el ser humano es ambicioso por naturaleza, pasad a la tercera fase.

PASO 3. ** EJERCICIO CALISTÉNICO DE SECCIÓN MEDIA **

El centro de poder se sitúa entre la pelvis y el diafragma, no más abajo como mucha gente piensa. Una cintura prieta, estrecha, y musculada ofrece una doble sensación visual: saludable y atractiva.

Y eso es cierto, el bajo índice de grasa corporal inherente a esa condición, nos asegura estar al margen de la mayoría de inconvenientes derivados de un exceso de peso, y si a ello añadimos el aspecto estético que le resulta sumamente más agradable al sexo opuesto, nos encontramos frente a un explosivo cóctel de salud y erotismo.

Se trata de que sigáis de manera imperturbable con las dos etapas anteriores. No podéis abandonar la dieta, ni el ejercicio de tipo cardiovascular.

Lo que ahora voy a proponeros es un tema más "artístico", vais a esculpir de forma adecuada vuestra cintura. Claro que ésta puede ser delgada, blancuzca, y sin tono; pero será mucho mejor si está dura, musculada, y morena, ¿verdad?

Para ello trabajaréis a días alternos, en el propio domicilio, realizando primero unos giros de cintura sentados, en cualquier taburete "que tengáis a mano, y usando un palo de la escoba o la fregona como estabilizador del tronco para colocarlo encima de los hombros.

Unas cuatro series de cincuenta repeticiones, a cada lado, serán suficientes para proporcionar un ligero calentamiento a esta zona, y prepararla para un trabajo más duro: contracciones de abdomen elevando las piernas, y contracciones invertidas elevando el tronco.

Para finalizar colocaos boca abajo, procurando que las rodillas, pies, y brazos, no toquen el suelo; y desde aquí realizad lentas hiperextensiones contrayendo fuerte en la posición elevada.

Bien, eso es todo. Cuatro series de cada ejercicio, con unas diez o quince repeticiones iniciales que deberán irse incrementando de forma progresiva hasta las veinticinco, y con pausas no superiores a los 30 segundos, deben ser suficientes para empezar a rediseñar la pared frontal de vuestro abdomen.

Otra posibilidad reside en que podáis desplazaros a un centro de fitness, en el que hallaréis entrenadores que os asesorarán en el tipo de ejercicio que más os conviene según la propia morfología. De todos modos, y salvo excepciones que se salgan de la norma, mantened el volumen reseñado.

Es posible que hayáis perdido peso, que estéis en una forma física excelente, incluso que vuestra sección media, luzca fuerte, tersa, y bronceada, pero que me decís de las piernas, el pecho, o los tríceps, deberíais ocuparon de ellos ¿no es cierto?. Entonces, pasad a la fase cuatro ya.

PASO 4. ** EJERCICIO MUSCULAR GENERALIZADO **

No me gustaría convertiros la vida en un continuo ir de acá para allá, desperdiciando el poco tiempo libre del que disponéis en los trayectos, imprescindibles por otro lado, que os lleven de casa al gimnasio y del gimnasio a casa.

Voy a proponeros una sencilla rutina que involucra todos los grupos musculares, y que vais a poder realizar de forma sencilla, con la mínima estructura.

Aun así, me gustaría advertiros de la notable diferencia de poderos acoger a un programa individual, coordinado y dirigido por personal especializado, y de gozar de la maquinaria de más elevada tecnología que hoy en día puede encontrarse en la mayoría de los gimnasios de nuestro país.

El objetivo de este cuarto paso es equilibrar el desarrollo armónico del cuerpo, atender las zonas más necesitadas, e incrementar el tamaño muscular, que por poco que sea, va a, conseguir quemar más calorías que la inerte masa de grasa que hasta el momento cubría vuestro organismo. Adelgazar de forma organizada.

Ello a la larga aumentará el metabolismo, incluso en reposo, con lo que podréis alcanzar un nivel de ingestión calórico más elevado, sin que éste vaya a convertirse en tejido adiposo de reserva.

Bien, dicho esto, paso a enumeraros el material que vais a precisar: un par de barras para mancuernas intercambiables, con sus topes incluidos.

Un peso aproximado de no más de 20 kilos, distribuido en discos pequeños para poderlos colocar por igual en las dos extremos, y si os resulta fácil de obtener, un banco horizontal.

Realizaréis un movimiento detrás de otro con descansos mínimos (20 o 30 segundos), el tiempo justo de cambiar los kilos, si es que tenéis que hacerlo. Al finalizar todo el recorrido, estirad, y recuperad durante tres minutos.

Las dos primeras semanas, con una única vuelta será suficiente. A partir de la tercera semana, aumentad una más, y así sucesivamente hasta alcanzar el máximo de cinco recorridos. Realizadlo a días alternos y que no coincida con el trabajo de la sección media.

Dedicad el domingo a una jornada de descanso completa, excepto con la dieta, ésta no entiende, de festivos. El orden y frecuencia de los ejercicios lo encontraréis en el cuadro adjunto.

Llegados a este punto habréis hecho ya todo lo que está en vuestras manos para potenciar una pérdida de peso generalizada que descubra las atléticas formas de vuestra anatomía.

Aunque también es posible que no dispongáis del tiempo necesario para hacer todo cuanto os he relatado. Si es así, manteneos bajo mínimos (dieta, y ejercicio aeróbico), y pasad al quinto y último paso.

PASO 5. ** THERMOFEM DE BELLEFEM PARA ADELGAZAR RÁPIDO **

Se ha hablado largo y tendido sobre la ingente cantidad de suplementos con efectos lipolíticos, que pueden ayudaras en la misión de deshaceros del tan traído y llevado exceso de grasa.

Personalmente no suelo dejarme llevar por la publicidad de ningún tipo, y aún menos por la que esté plagada de mensajes subliminales, aunque ¿cuál no lo está hoy en día?

Lo que si he tenido muy claro desde el primer momento, es que debían ser mis propios clientes quienes dieran la aprobación a un producto determinado, después de que yo misma lo hubiera experimentado y pudiera hablarles del mismo con absoluta objetividad.

Pack THERMOFEM Para Adelgazar Rápido y de Forma Efectiva

Sin lugar a dudas, Thermofem, cumple con creces aquello que se espera de él. Puedo aseguraos que haciendo dieta, tomando este producto, y sentado en el sofá el resto del día, seguía perdiendo peso. Aunque no lo hice durante mucho tiempo, ya que no era sólo ese efecto el que andaba buscando.

Este termogénico tiene la cualidad de elevar el metabolismo, lo que nos conduce de nuevo a la balanza energética y su desequilibrio. El ejercicio era un modo de potenciar esto último, Thermofem es otra forma indirecta de hacerlo.

Thermofem no contiene efedrina y eleva de forma natural el ritmo metabólico, por lo que se queman más calorías a diario —incluso durante el sueño—. De hecho, tan potente es su efecto que aunque os paséis ocasionalmente con la comida, los principios activos de Thermofem mantendrán los resultados que habéis conseguido con la dieta.

La cáscara de naranja amarga es un extracto herbario que aporta sinefrina, un alcaloide de propiedades mayores que las de la efedrina, y la guaraná es la forma herbaria de la cafeína.

Durante años, los expertos en nutrición más prestigiosos han alabado las virtudes de la combinación de la sinefrina y la cafeína para potenciar la eliminación de tejido adiposo, en especial cuando se suma a este tándem el ácido acetilsalicílico, más conocido como aspirina.

Esta demostrado que este producto es hasta un 29 por ciento más eficaz para reducir el porcentaje de grasa corporal que el medicamento para perder peso de más éxito reconocido hasta el momento, y lo más importante, Thermofem es del todo inofensivo.

Además de agentes lipolíticos, la sinefrina y la cafeína son estimulantes que pueden aumentar vuestra motivación antes de acudir al gimnasio, y conseguir elevar el umbral de la intensidad de los entrenamientos.

Gracias a la cáscara de naranja amarga, los consumidores de Thermofem experimentan un aumento de la fuerza muscular y del ritmo metabólico.

Pack THERMOFEM Para Adelgazar Rápido y de Forma Efectiva

Tanto es así que permite quemar un montón de calorías sin hacer siquiera ejercicio. De manera que si además obtenéis tiempo para entrenar, no cabe duda de que perderéis grasa a una velocidad que parece imposible.

Otro de los ingredientes principales de Thermofem es el extracto de corteza de sauce, el equivalente herbario de la aspirina, que se añade a la sinefrina y a la cafeína porque reduce la producción de determinadas prostaglandinas, encargadas de regular la temperatura corporal y contrarrestar la termogénesis. Además contiene té verde otro quema grasas efectivo.

Cien miligramos del extracto estandarizado de esta corteza, proporciona un 15% de salicina, que garantiza la eficacia de los efectos termogénicos de la sinefrina y la cafeína.

Thermofem también contribuye a mantener las reservas de glucógeno completamente llenas, lo que confiere una gran plenitud muscular, además de proporcionar la energía necesaria para realizar infinidad de repeticiones en los entrenamientos.

También parece actuar como un supresor del apetito, por lo que su influencia en la dieta puede ser decisiva.

Este increíble suplemento no sólo estimula la lipólisis, sino que aporta una gran energía, algo deseable tanto para unos como para otras. Recomendadlo a vuestra pareja, y se acabaron las noches de eterno cansancio.

Con Thermofem, podéis perder grasa sin sacrificar el músculo que conseguirá esculpir vuestra figura. Seamos sinceros: si hacéis dieta para adelgazar y atraer al sexo opuesto, carece de sentido destruir el músculo que empezasteis a desarrollar para ese fin.

Sin usar Thermofem u otros productos igual de efectivos podreis perder tejido muscular: es un hecho científico. Cuando utilizáis este suplemento, suministráis al cuerpo una combinación específica de ingredientes, que evita la degradación muscular.

De hecho, varios estudios han puesto de manifiesto que el cromo estimula el crecimiento del tejido muscular aun cuando no se hace ejercicio físico.

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Es posible que no sea del todo culpa vuestra que se os acumule la grasa en las caderas, glúteos, cintura, o abdomen, según vuestra predisposición genética y sexo puede obedecer a una inactividad anormal de la tiroides, que Thermofem puede llegar a paliar en parte, acelerando ese ritmo metabólico.

La conclusión que podemos obtener, es que sin necesidad de añadir más actividad física podemos incrementar el metabolismo y producir un nuevo déficit en la balanza calórica, y en consecuencia la mayor eliminación de tejido adiposo de reserva.

Y todo ello, gracias a un suplemento de nueva generación, estudiado, analizado, y comprobado de forma científica por laboratorios independientes y profesionales.

Y lo que es más, experimentado por mí misma, y por muchos de mis clientes con resultados altamente satisfactorios.

Si no disponéis de todo el tiempo que quisierais para dedicarlo al cuidado de vuestro cuerpo mediante el entrenamiento muscular o aeróbico, meted Thermofem en vuestras vidas. No os arrepentiréis. No hay nada que sustituya al estilo de vida sano: dieta y ejercicio.

Pero si uno de los dos factores (el ejercicio en este caso, la dieta es inexcusable) no se puede llevar a su máxima expresión, no hay nada de malo en usar un suplemento que cumpla exactamente con aquello que se le encomienda: facilitar el uso de la grasa como combustible, a la vez que mantiene el músculo tan arduamente conseguido.

Dejadme que os haga una breve reflexión foral. Si sois novatos en esto, seguid los pasos como os los he indicado. Y si ya lleváis algún tiempo embarcados en el tema del acondicionamiento físico, procurad organizar mejor vuestro tiempo y no os olvidéis del Thermofem. Puede marcar la diferencia si quereis adelgazar.

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Ahora ya sabéis por qué reducir las calorías en exceso no sirve para adelgazar, y también cómo y con qué podéis conseguirlo a ciencia cierta.

Buena suerte.