Bueno, ya empieza a ser hora de empezar a adelgazar y luchar contra la grasa. Te facilitaré una valiosa información sobre la grasa y el contenido en grasa de los alimentos para que puedas sepas que debes incluir en tu dieta de adelgazamiento y cómo hacerlo.

Lo he dicho un centenar de veces... y lo repetiré una vez más: ningún alimento producirá un aumento de peso siempre y cuando lo comas cuando tengas hambre y no lo ingieras en exceso.

Y cualquier alimento producirá un aumento de peso si lo comes cuando no tienes hambre y en exceso.

Ahora que ya he vuelto a insistir en eso, voy a dar un paso adelante. Si clasificamos los alimentos basándonos en la probabilidad de que se conviertan en grasa almacenada en sus células grasas, los alimentos ricos en grasas constituirán el primer grupo.

Cuando se consumen en exceso, engordan más que los alimentos ricos en hidratos de carbono y los ricos en proteínas.
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El motivo: la grasa ya presenta la forma en que será almacenada. Tu cuerpo no tendrá ningún problema para absorber la grasa que acaba de ingerir con la hamburguesa de queso y las patatas fritas y almacenarla.

Los hidratos de carbono y las proteínas empatan en el segundo lugar. Requieren energía y esfuerzo para ser convertidos en grasa antes de almacenarse como tal.

Así, cuando comes en exceso, es lógico que las grasas engorden más que los hidratos de carbono y las proteínas.

¿Hasta qué punto engordan más?

Si consumes 100 calorías suplementarias de grasas que tu cuerpo no necesita, se requieren sólo unas 3 calorías para digerir y metabolizar la grasa

Si consumes 100 calorías suplementarias de hidratos de carbono o proteínas que tu cuerpo no necesita, se requieren al menos 25 calorías para digerirlas y convertirlas en grasa. Encontrarás 75 de esas calorías almacenadas en sus muslos.
«De modo que si sugieres que vas a comer en exceso, más vale que devores una barra de pan o un pavo entero que una bolsa de patatas fritas.»

Marta buscaba una manera de atiborrarse y adelgazar simultáneamente. Lo lamento, pero no es posible. Si te comes esa barra de pan, seguirás ganando peso; terminándote la bolsa de patatas fritas sólo aumentarás un poco más de peso.

El consumo excesivo de cualquier alimento dará origen a células grasas más grandes, pero la ingestión excesiva de grasas producirá la célula grasa más grande de todas: un 25 % más grande que las de los hidratos de carbono y proteínas.

Ésa es la primera razón por la que deberías reducir tu consumo de grasas. Cuando hay un primero, siempre va seguido de un segundo.

Aquí tiene la segunda razón: las grasas no son la fuente de energía preferida por tu cuerpo para funcionar a su capacidad óptima.

Los hidratos de carbono constituyen la fuente de energía preferida de todos sus órganos y células (excepto las células grasas, ya que no necesitan energía). La mayoría de la gente todavía cree que los hidratos de carbono (a menudo llamados féculas) engordan.

El pan, las patatas, la pasta, el arroz y todas las demás féculas no engordan si no se ingieren en exceso. Es la grasa que les añadimos lo que hace que engorden: la mantequilla, la margarina, la nata y la crema de queso.

Los hidratos de carbono se digieren y absorben en forma de glucosa, que es la mejor fuente de energía para todos los órganos y células. Si te comes una patata por ejemplo, se convertirá en glucosa en tu flujo sanguíneo, viajará por los capilares y accederá a las células del cerebro (o del hígado, o del pulmón) para ser utilizada.

Las proteínas no son la fuente de energía preferida por tu cuerpo. Es el material de construcción predilecto de las células musculares de su cuerpo. Si te comes una pechuga de pollo sin piel, se digerirá en forma de aminoácidos, pasará al flujo sanguíneo, viajará por los capilares y, si tus músculos la necesitan, participará en el desarrollo muscular.

(Por supuesto, si tu cuerpo no necesita la glucosa y tus células musculares no necesitan las proteínas porque ha comido en exceso, ya sabe adónde irán a parar...)

La grasa no constituye una fuente de energía eficiente para tus células ni un material de construcción para sus células musculares.

La grasa sólo es eficiente en el almacenamiento de calorías. Tus células corporales utilizarán grasa para funcionar sólo en un caso de absoluta necesidad.

Si te comes un puñado de anacardos (que son básicamente grasa), se digerirán en forma de triglicéridos (una única molécula de grasa), pasarán al flujo sanguíneo y viajarán por los capilares.

Puede que lleguen a una célula cerebral y llamen a la puerta para que los dejen entrar, pero tu célula cerebral dice: «Lo siento, no me interesáis, pero tomaré un poco de la glucosa que viene detrás de vosotras».

Luego podrían llegar ante una célula muscular y llamar a la puerta, pero tu célula muscular dice: «Lo siento, tampoco me interesáis, pero tomaré los aminoácidos que vienen detrás de vosotros».

Los triglicéridos rechazados pasan por los capilares hasta llegar a las células grasas y llaman a la puerta. «Nos alegramos de veros. Os hemos estado esperando y os hemos reservado la célula grasa más grande para alojaros. Pasad y poneos cómodos».

Si lo sientes por la grasa, no te compadezcas demasiado: está muy satisfecha de su función de almacenamiento.

¿Estás convencido de que cuanto mayor sea el contenido en grasas de tu dieta para adelgazar, más grandes serán tus células grasas? Así lo espero, porque te aportará una sensación general de bienestar en el presente y reducirá el riesgo de contraer enfermedades en el futuro.

La reducción de su consumo de grasas es el cambio más importante que puede efectuar en tus opciones alimentarias para adelgazar con éxito.

Puedo resumir mi mensaje en una sola frase: en realidad no hay ninguna grasa que sea beneficiosa.

Cuando no está vinculada a las enfermedades cardíacas, lo está al cáncer; y si no está relacionada con las enfermedades cardíacas ni el cáncer, origina células grasas más grandes.

Si te sientes confundido ante la grasa, no estás solo. La cabeza nos da vueltas y levantamos las manos con impotencia porque no podemos decidir qué clase de grasa nos conviene elegir:
  • ¿Margarina o mantequilla?
  • ¿Crema de queso o margarina?
  • ¿Crema de queso ligero o normal?
  • ¿Aceite de oliva o aceite de girasol?
En lo que se refiere al control de peso, en realidad ninguna opción es buena. En relación con tus células grasas, todas las grasas se tratan por igual.

Las células grasas no tienen preferencias. Les encanta cualquier tipo de grasa: animal o vegetal, saturada o no saturada.

En consecuencia, voy a ayudarte a reducir todas las grasas en tu dieta. Si consumes una cantidad moderada de cualquier clase de grasa, no aumentarás el tamaño de tus células grasas, o sea no vas a engordar.

A pesar de que diga una y otra vez: «No hay grasas beneficiosas; limita todos los tipos de grasa en tu dieta», mis clientes siguen preguntando sin cesar: « ¿Cuál es la mejor margarina?». La mejor margarina no existe. La mejor grasa no existe.

Podrías pasarte un par de horas en la sección de margarinas y mantequillas del supermercado analizando anuncios publicitarios y leyendo etiquetas sin llegar a ninguna conclusión sobre cuál es la mejor elección... porque no existe.

Mi consejo es que pases de largo e ignores la sección de margarinas y mantequillas. Si debes comprar una, no importa cuál elija siempre y cuando uses la cantidad más pequeña que puedas.

Parte 2 del artículo sobre Combate la Grasa: Consejos para Adelgazar Reduciendo las Grasas en tu Dieta